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martes, 17 de diciembre de 2013

Mis 15 del año

Las listas de lo mejor del año son demasiado divertidas de hacer como para no caer en la tentación. Tal vez no tengan mucho sentido, pero sirven para hacer balance y de paso para desempolvar un poco el blog, que últimamente publico una vez cada dos meses. Por supuesto, sobra decir que esta es una lista completamente subjetiva y que probablemente dentro de dos semanas las posiciones serían completamente distintas. Fuera se han tenido que quedar veteranas como Homeland, Downton Abbey, Awkward o Parenthood (que me han seguido gustando pese a no tener su mejor año) y novedades tan divertidas como Brooklyn Nine-Nine, Trophy Wife y Sleepy Hollow, básicamente porque no era plan de hacer un Top 25. Dicho esto, aquí están las series que mejor me lo han hecho pasar en 2013.



Ha sido un año de cambios para Leslie Knope, y no todos positivos. El buen humor constante de la protagonista de Parks and Recreation se ha puesto a prueba y Leslie ha salido adelante, como esperábamos de ella. A lo mejor no saca siempre carcajadas, pero la evolución de los personajes de esta comedia no tiene que envidiar nada a la de un drama, y en una temporada que tristemente puede ser la última, ver los cambios de sus vidas está resultando especialmente emocionante, sin que deje de haber momentazos cómicos, por supuesto.


Después de la primera temporada de esta serie de antologías, parecía imposible que Charlie Brooker nos sorprendiera más aún, pero las nuevas historias que nos ha contado en Black Mirror han vuelto a ser espeluznantes y emocionantes a partes iguales. Puede que el tercero cojeara un poco en comparación a lo demoledores que son los otros dos, pero el ingenio y el talento que hay detrás de esta serie es innegable, porque todo lo que se ve en ella es muy verosímil. La culpa no es de la tecnología, es de las posibilidades que nos da.

13. Breaking Bad

Aunque las andanzas de Walter White nunca me han fascinado tanto como a la mayoría, sí que Breaking Bad me parece una muy buena serie y sería de necios no reconocer que la última temporada, en la que la olla a presión ha estallado, no está entre lo mejor del año. Todos los episodios han tenido momentos que se quedarán grabados en nuestra retina para siempre; el viaje de los secundarios, especialmente el de Skyler y el de Jesse, ha sido muy coherente; y por primera vez hemos tenido la posibilidad de conectar con ciertos personajes, como Marie o Walter Jr., que siempre estaban de fondo pero parecían más instrumentos que otra cosa.

12. Mad Men

No habrá sido la mejor temporada de los publicistas de Sterling Cooper Draper Pryce, pero Mad Men sigue estando muy por encima de la media y esta temporada ha sido muy complaciente con el espectador. Por fin hemos visto a Peggy en su salsa, le han dado mucho tiempo en pantalla a Pete (para que el pobre siga sufriendo una desgracia tras otra) y la deriva de Megan Draper ha servido para redimir bastante a Betty (un personaje injustamente vilipendiado). Roger Sterling ha tenido un par de episodios dedicados a él en los que ha podido ser más que el alivio cómico que suele, Sally ha salido a empujones al mundo adulto y Joan ha brillado lo poco que los guiones le han dejado. Aunque a ratos no soporte a Don, las vidas del resto me siguen fascinado.


Muchas veces se habla de Tatiana Maslany como lo único que eleva Orphan Black gracias a sus múltiples registros que hacen que los clones parezcan interpretados por distintas actrices, pero se pasa por alto que es buena ciencia ficción. No solo se suceden los giros y los acontecimientos a tal velocidad que resulta imposible desengancharse, sino que tiene cabida la reflexión ética propia de estas historias y han sabido perfilar muy bien a los cuatro clones, con matices más allá del estereotipo que parecían ser al principio. Alison Hendrix es uno de los personajes del año.


No comparto en absoluto el backlash que ha sufrido New Girl este año. Después de una segunda temporada en la que la comedia se soltó del todo y en la que manejaron y resolvieron muy bien la tensión sexual no resuelta, el comienzo de la tercera fue un poco titubeante. Pero en las últimas semanas parece que por fin las aguas van volviendo a su cauce. Y aunque Schmidt esté un poco más insoportable que de costumbre, lo que hace no deja de ser muy propio del personaje. Eso sí, el entrenador sobra bastante de momento y a la larga puede ser un problema.

9. Masters of Sex

Una serie sobre la investigación de la sexualidad humana en Showtime podría haber sido lo más horrible que la televisión ha visto en años. Y sorprendentemente, el tratamiento del tema es muy elegante y lo más importante en la narración son las vidas de los personajes. Y ninguno de ellos sobra, porque Virginia y Masters son grandes personajes, pero también lo son Libby, Ethan y Margaret. De todas formas, quizá lo más sorprendente de Masters of Sex es lo entretenida que es: nunca episodios de una hora se hicieron tan cortos.


Sundance se presentó en sociedad con Top of the Lake, pero es Rectify su primera serie planteada a largo plazo, y no podía ser más prometedora. He dudado a la hora de colocarla tan alto porque con seis episodios puede ser pronto para juzgar, pero Rectify ha mostrado muchas facetas en tan poco tiempo. Su tempo lento no la convierte en aburrida gracias a unos personajes que te interesan tanto que podrías verlos jugar a las cartas sin mirar el reloj, y que convierten en familiar una situación que no nos puede resultar más ajena a la mayoría. Su fotografía y su banda sonora fácilmente entra entre lo mejor del año y su tono contemplativo no nos ha privado de algún cliffhanger que nos ha dejado con el culo torcido.


Linden y Holder han vuelto más centrados que nunca, libres ya del “lastre” de los Larsen. El caso de esta temporada ha estado mucho mejor llevado que el que abarcó las dos primeras. La relación entre ellos –que siempre ha sido lo más interesante– ha cobrado protagonismo, y además esta temporada tiene el que para mí es el mejor episodio dramático del año: “From Up Here” (3.11), con uno de los finales más desgarradores y crueles que he visto. Y no hay que olvidar que nos han presentado dos grandes personajes como son Bullet y Ray Seward, magníficamente interpretados por Peter Sarsgaard y Bex Taylor-Klaus. Menos mal que ha resucitado por segunda vez para tener un cierre digno.


Pocas mentes tan originales como Byan Fuller trabajan en televisión. Con un mismo tema central, la muerte, ha desarrollado a lo largo de su carrera varias series que poco tienen que ver entre sí en forma y estilo (y todas, sin excepción, han sido prematuramente canceladas). Hannibal es opresiva, perturbadora y juega con el espectador tanto como Hannibal Lecter juega con el resto de personajes. Tiene una dirección impecable que logra meternos en la cabeza de Will Graham, un delicioso humor negro y dos protagonistas que dan la talla. En sus trece episodios tenía muy claro lo que quería contar y la segunda temporada promete aún más.

5. Gravity Falls



La primera temporada de la nueva serie de Disney Channel empezó siendo “simplemente” muy simpática y muy divertida, con los one liners de Mabel como punto álgido de los episodios, pero conforme avanzaba, Gravity Falls ha ido construyendo una mitología muy rica y ha desarrollado una trama serializada tan bien llevada que sería la envidia de muchos dramas de ciencia ficción. Es impresionante lo cuidada que está su continuidad, que culimna en un cliffhanger al final que no puede dejarnos más ansiosos. Pero lo primordial es, como he dicho, lo divertidísima que es. Dadle una oportunidad, que no por ser una serie infantil tiene un humor estúpido.


Los chicos del McLarens se despiden después de nueve años acompañándonos, y lo hacen, como siempre, buscando ser lo más originales posible. Es cierto que la trama central de la temporada no me gusta demasiado, pero están jugando muy bien con las apariciones de la madre, con los flashbacks y con el orden narrativo para exprimir al máximo ese fin de semana sin que se haga cansino. Puede que la nostalgia influya en la posición en que está, pero despedirse de los cinco da mucha pena y es una de esas series que tengo que ver sí o sí el día después de que se emita. Y, por cierto, Lily se está saliendo este año.


Cinco temporadas y tan buena como el primer día. ¿Qué se puede decir de The Good Wife que no se haya dicho ya a estas alturas? Que aparte de ser brillante en todos los aspectos, es muy valiente poniéndolo todo patas arriba como lo ha hecho este año. El capítulo 100 y “Hitting the Fan” han sido tremendos, sí, pero es que el resto tampoco han tenido desperdicio. Y encima se las arreglan para seguir teniendo casos apasionantes semana tras semana (y para hacernos reír con su cinismo). ¿Qué más queremos? Otros 100 episodios.

2. Enlightened

Amy Jellicoe es un personaje que de primeras cae muy mal. Es verdad que ella trata de ser lo mejor persona posible, pero su torpeza social y el hecho de que sus motivaciones sean en parte fruto del egoísmo nos lo pone difícil. Sin embargo, Enlightened rápidamente va poniéndote de su lado (basta con conocer un poco su pasado) y en la segunda temporada tiene el acierto de darle un objetivo que casi cualquier espectador compartiría, convirtiéndola en una heroína cotidiana. Además, cada episodio en el que la serie salía de su mente era una joya que funcionaba por sí sola. Por desgracia, la veían cuatro gatos y para el recuerdo nos quedan dos breves y excelentes temporadas.


Phillip y Elizabeth se llevan un oro muy reñido. The Americans ha sido, para mí, la serie del año, porque hace un trabajo ejemplar en tres sentidos: retratando la incertidumbre social en un bando y otro durante la Guerra Fría, siendo emocionante cuando tenía que serlo y construyendo una relación muy compleja entre los dos protagonistas. Phillip y Elizabeth tienen demasiado a sus espaldas como para poder ser felices de la noche a la mañana. Keri Russell, Matthew Rhys y Noah Emmerich, cuyo personaje no se queda atrás en interés, se merecen todos los premios habidos y por haber, y ese equilibrio entre el thriller de espíonaje y el drama familiar pocas series lo manejan con tanto pulso.

martes, 29 de octubre de 2013

Cambiando los cimientos

Aparte de tener spoilers de The Good Wife, esta entrada comenta detalles del final de la tercera temporada de Mad Men.

En el final de la tercera temporada de Mad Men, los protagonistas de la serie decidieron adoptar una medida desesperada como respuesta a la grave situación que atravesaba su empresa actual, a punto de ser absorbida. Como consecuencia, surgió Sterling Cooper Draper Pryce, con unas oficinas más elegantes y llamativas, que servían para darle un aire fresco a la serie y hacerla al mismo tiempo más acorde a la nueva década en la que se adentraban. Dado que todos los personajes importantes de la serie se encontraban en el mismo bando, el paso que dieron no generó ningún un conflicto dramático. Sobre todo en una cultura tan emprendedora como la norteamericana, una decisión de este tipo es un martes, y en Mad Men acabó siendo la solución a un problema y no un problema en sí mismo para nadie.

Y voy a hacer una comparación injusta, porque con la misma situación las dos series pretendían cosas distintas, pero con su quinta temporada The Good Wife ha arriesgado más que el mismísimo Matthew Weiner. Más que ninguna serie en antena, en realidad (solo hace falta ver cómo en Homeland la relación entre Saul y Carrie es intocable). Porque la maniobra que el matrimonio King tiene entre manos, que ha estallado en este quinto episodio y que es un indudable punto de inflexión en la trayectoria de la serie, causa miedo y expectación. “Hitting The Fan” (5.05) ha sido un magistral episodio de televisión, y el adelanto que acompaña al final nos anticipa una temporada cargada de turbulencias que no puede resultar más apetecible. Pero, por otro lado, la relación entre algunos personajes parece haber quedado destrozada para siempre.

No es tan habitual que una serie de televisión destruya la cómoda estabilidad en la que se encuentra. La “traición” de Cary y Alicia no era necesaria y The Good Wife podría haber seguido siendo una muy buena serie sin renunciar (al menos a corto plazo) al tira y afloja entre Will y Alicia, a la relación de respeto mutuo de ésta con Diane, a los chupitos después del trabajo con Kalinda y, en definitiva, a las que han sido sus señas de identidad hasta ahora. Pero precisamente romper estas constantes es lo que la acerca aún más a la excelencia. De pronto, la serie se ha convertido en una guerra, y pierda quien pierda, nosotros ganamos (en emoción, en intensidad), pero también sufrimos. Por más que sepamos que no es justo que Will les acuse de robar clientes, no deja de ser cierto que no han jugado del todo limpio, y todos en su lugar pensaríamos que Alicia ha sido una desagradecida.

Pero ahí precisamente radica la grandeza de The Good Wife. No importa que para el espectador no sea agradable ver a Will y Diane discutir, o ver cómo Alicia es arrastrada fuera de las oficinas de Lockhart & Gardner, porque si el relato y la coherencia interna de los personajes así lo demanda, va a suceder. Y lo que es más importante, un trámite empresarial puede ser, según como se narre, eso, un mero trámite, o convertirse en una fuente de tensión dramática que acelera el pulso del espectador. En The Good Wife es lo segundo, por si alguien lo dudaba, y lograr ser trascendente sin resultar forzada ni parecer pretenciosa es tremendamente difícil. Que el cinismo imperante sirva para hacer humor y no para dotar a la serie de una atmósfera turbia (como pasa en House of Cards, por ejemplo) tiene buena parte del mérito.


En resumen, que los King escriben con pluma de oro. Las series sufren un inevitable desgaste con el paso de los años, y llevo cinco años temiendo que The Good Wife llegue a ese punto, ese momento en el que no roce la perfección por los pelos cada semana. Nunca pasa. Y por lo visto en el avance, no va a pasar a corto plazo. Así que me quito el imaginary hat mientras espero ansioso al lunes que viene. Y que los cimientos nuevos que están construyendo sostengan muchos lunes más. Bravo otra vez.

sábado, 4 de mayo de 2013

La puerta a un verano eterno



No hablo mucho de The Good Wife en este blog, o al menos no tanto como se merece. Las razones son simples: todos los espectadores de esta joya creada por el matrimonio King están de acuerdo en que su calidad es altísima, y si en un principio éramos pocos los que evangelizábamos las bondades de Alicia Florrick, ahora son muchas más las voces que hacen ruido. Con “What's In the Box?” se cierra una cuarta temporada excelente, en la que el fanservice ha estado a la orden del día. Los creadores, conscientes de lo que disfrutamos con las pequeñas píldoras de humor que de vez en cuando nos regala la serie, han multiplicado la dosis, y no es raro acabar riéndose más con The Good Wife que con muchas sitcoms.

Y, si bien la trama que protagonizó Kalinda en la primera mitad de la temporada no me chirrió tanto como a los críticos americanos (se agradece que nos muestren el lado más vulnerable de un personaje que hasta ahora era prácticamente un misterio), no estoy de acuerdo en que el cuarto año haya sido redondo. Esta temporada, más que nunca, se han notado los mecanismos que hacen funcionar el universo de Alicia Florrick como un reloj. No es motivo de crucifixión, pero en ciertos momentos –no ha sido algo constante, afortunadamente– The Good Wife se ha vuelto más brusca de lo habitual.

Esto se notó por ejemplo en el episodio que tuvo como invitada a Christina Ricci. La trama daba mucho pie al humor, pero los guionistas se excedieron y el tono recordaba más bien al de un capítulo de Ally McBeal. Sin embargo, he seguido disfrutando como un niño con otros personajes recurrentes peculiares: Carrie Preston y su Elsbeth Tascioni, Michael J. Fox como Louis Canning y las macabras apariciones de Dylan Baker dando vida a Colin Sweeney han convertido automáticamente los episodios en los que aparecían en inolvidables. A la que no vemos tanto (por desgracia, ya que es una favorita personal) es a Nancy Crozier, interpretada por Mamie Gummer –la hijísima de Meryl Streep–. El efecto que su personaje provoca en Alicia es divertidísimo y sólo se pasea por Lockhart/Gardner una vez al año.

Además, cualquier tropiezo leve que se pudiera atisbar en otoño ha sido solventado con una segunda mitad de temporada fabulosa. Cary (Matt Czuchry) estuvo muy tapado en los primeros episodios, y casi parecía un extra, pero los King tenían un plan. En la recta final de la temporada su personaje ha sido el motor de una de las tramas más interesantes y la que más juego puede dar a partir de septiembre. También hay que ver cómo le afectará a Diane su nueva situación, pero ojalá que este sea por fin el año de Christine Baranski en los Emmy. Sinceramente, me da un poco de miedo el punto en el que los personajes se han quedado este año, pero tengo muchas ganas de ver cómo van a estructurar los episodios en la próxima temporada. Al fin y al cabo, hasta ahora The Good Wife no me ha decepcionado.

P.D.: En esta entrada iba a hablar también de los finales de Parks and Recreation y The Americans (nos hemos despedido de las tres mejores series en emisión la misma semana), pero me he extendido demasiado hablando de The Good Wife. Espero poder comentar algo de las otras dos, especialmente de la serie de FX, a lo largo de la semana.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Toca sufrir en Lockhart/Gardner

La nueva temporada de The Good Wife está recibiendo muchas más críticas de lo normal por parte de los espectadores. Después de tres años siendo casi intocable, parece que les ha llegado el turno a los abogados de nuestro bufete favorito de encontrarse en el punto de mira. Yo probablemente no sea objetivo, que por algo es mi serie predilecta, pero lo cierto es que no tengo demasiadas quejas en lo que a esta temporada respecta. Los episodios me siguen resultando tan amenos como siempre, el protagonismo entre los diferentes personajes está más equilibrado que nunca y la campaña política de Peter Florrick me interesa (ninguna serie actual refleja la política norteamericana tan bien como ésta).

El tema más polémico parece ser la trama que protagoniza Kalinda (Archie Panjabi, antes de nada, me parece que está haciendo un gran trabajo este año). Con la llegada de Nick, el personaje se ha adentrado en una trama quizá demasiado turbia y que a mucha gente parece no encajarle con el tono de la serie. No estoy nada de acuerdo, en primer lugar porque echaba en falta algo más de protagonismo para Kalinda la temporada pasada, y me parece interesante que un personaje que nos importa tanto como ella esté inmerso en un conflicto de tales dimensiones. Que el tono no sea el habitual de los pasillos de Lockhart/Gardner no me molesta, pues también chocó en su momento el famoso “momento bate” o las escenas de sexo implícito que había protagonizado. De hecho, no me parece que el tono diste mucho del de aquella lucha de titanes contra Blake Calamar, solo que ahora estamos viendo una faceta mucho más vulnerable del personaje (y eso para mí es un plus, dicho sea de paso).

Creo que hemos abusado al utilizar la palabra “elegante” a la hora de describir la serie del matrimonio King. Lo es, en efecto, pero eso no debería impedirle tocar ciertos temas si lo hace bien, y creo que de momento no se ha pillado los dedos. De lo que sí deberíamos mentalizarnos es de que este año nos va a tocar sufrir con la serie. Y con sufrir no hablo de una tensión sexual que no se resuelve como nos gustaría o una derrota en los tribunales, sino a sufrir de verdad, como hasta ahora no habíamos hecho con la serie. Llegados a este punto, los personajes no son intocables y se nota.

A una Kalinda contra las cuerdas se le une Cary, el principal afectado por los daños colaterales de su trama y al que ya estaban tardando en dar un poco de protagonismo. Alicia, por su lado, prefiere no pararse de momento a pensar en el caos que es su vida, pero lo cierto es que su trabajo pende de un hilo, se ve diariamente acosada por la prensa, sus hijos se van alejando cada vez más de ella y, por sorprendente que resulte tres años después, su relación con Peter es ahora mismo lo más positivo que la rodea. La crisis económica del bufete nunca había sido tan extrema (obligándoles a tomar medidas desesperadas que a veces rozan lo despreciable), y Will, además, es la comidilla del mundo legal tras su suspensión.

¿Muchos frentes abiertos? Tal vez, pero creo que de momento están sabiendo jugar con todos ellos de manera equilibrada. Lo que tengo claro es que me parecería mucho peor que en la serie no se notase la inestabilidad que predomina ahora mismo y la cosa estuviera más calmada. Una serie puede ser “elegante” y no por ello menos dura o vacía de contenido. Por el camino, The Good Wife sigue enseñándonos que la ley es la ley y adentrándose en cada recoveco del sistema judicial, una constante desde su brillante piloto. Además, este año, por primera vez desde la primera temporada, Alicia, Cary y Kalinda están trabajando codo con codo sin rencillas de fondo, algo que personalmente agradezco mucho y me encanta ver en pantalla. Y como siempre, estamos gozando de la presencia de mil estrellas invitadas. El personaje de Amanda Peet me está gustando, el de Maura Tierney aún puede dar mucho juego y las apariciones de Christina Ricci y Denis O'Hare (ya un habitual) han sido divertidísimas. A ver si nos reencontramos pronto con Michael J. Fox también.

lunes, 10 de septiembre de 2012

El otoño no está tan mal

Llega el otoño, empieza a hacer frío (lo cual es bien), toca volver al trabajo o a las clases (lo cual ya no mola tanto) y el cambio de tiempo puede dejarnos hechos polvo física y psicológicamente. Pero no hay de qué preocuparse, al menos si eres seriéfilo, porque la llegada del otoño significa también el regreso de muchas de las series que nos han dejado todo el verano con síndrome de abstinencia. En mi caso, los regresos que me tienen en ascuas son los siguientes (y sobra decir que hay spoilers de cada serie en su respectivo párrafo).

HOMELAND: La serie que le va a conseguir a Claire Danes un Emmy regresa el 30 de septiembre después de un final de infarto tras el que no nos queda claro cómo se volverán a cruzar las vidas de Carrie y Brody. Lo que está claro es que la serie es de ellos dos y de nadie más. Ellos son el centro y el brutalísimo trailer de la nueva temporada lo deja claro a ritmo del Every Breath You Take de Scala & Kolacny Brothers que tan bien le funcionó a la primera temporada de Downton Abbey. Con esa música, tremendamente apropiada para la situación de los dos protagonistas, que “se vigilan”, nada podía salir mal: el tráiler nos muestra a Brody avanzando en su carrera política y a una Carrie que sigue pasándolo mal debido a su enfermedad. ¿Está Brody del lado de Abu Nazir o es un farol? ¿Recordará Carrie que Brody conocía al hijo de Nazir? No queda nada para descubrirlo.

ONCE UPON A TIME: La revelación de las networks la temporada pasada se despidió con un episodio final que también prometía un cambió en el desarrollo de la historia. Con la llegada de la magia a Storybrook y la ruptura de la maldición, la dinámica y las relaciones entre los habitantes puede cambiar considerablemente. Si además me entero de que el Capitán Garfio, uno de los mejores villanos de la historia de Disney in my opinion, va a llegar al pueblo (y todo apunta a que va a chocar con Mr. Gold), las ganas aumentan más aún.

THE GOOD WIFE: Alicia Florrick no tiene claro qué hacer con su vida, o eso nos dieron a entender en el final de la tercera temporada. De todas formas, la “estabilidad” con la que nos dejó Alicia en mayo contrasta con el cliffhanger que protagonizó Kalinda esperando a su ex marido. Cuesta imaginarse cómo debe ser éste para que Kalinda Sharma le tenga miedo, pero está detrás de la puerta y la amenaza es inminente. Además, el tráiler nos promete que ésta y Cary van a volver a las andadas, y eso significa que es la serie que más ganas tengo de que vuelva. Porque seguirá siendo indiscutiblemente la mejor en mi ranking personal.

FRINGE: La cuarta temporada de Fringe no fue la mejor (de hecho, hasta la primera me gustó más), pero tampoco es para echársela de comer a los cerdos. A pesar de las trampas de los guionistas y el caos con el que desarrollaron algunas cosas, la serie me siguió gustando el año pasado porque no dejó de ser entretenida y de plantear temas humanos muy interesantes a raíz de sus tramas. El problema es que, por la forma en que acabó, con el futuro distópico de los observadores como único cliffhanger, me da la sensación (y creo que no soy el único) de que esta quinta temporada incluso sobra. Eso no significa que no vaya a disfrutar con lo que me den, que lo haré, pero no sé si me convencerá esta trama futurista. Esta no es mi Fringe de siempre, y el hombre es un animal de costumbres.

COMMUNITY: Mientras que creemos que Parks and Recreation, Modern Family y demás comedias volverán esta temporada al mismo buen nivel de siempre, lo de Community sigue siendo un misterio puesto que no sabemos cómo la llevarán los nuevos showrunners. Yo era de los que dudaba, pero visto lo visto (prometen una convención del Inspector Spacetime y un homenaje/parodia a Los Juegos del Hambre), puede que sigamos teniendo la misma comedia friki de los últimos años. Ojalá que así sea.

DOWNTON ABBEY: Los Grantham vuelven con más drama en su nueva temporada. Lo último que vimos de la serie fue el entrañable y edulcorado especial de navidad, que de tan cerrado que era quitaba un poco las ganas de más. Pero para eso están los trailers, para ponernos los dientes largos, y el de Downton promete que el compromiso de Mary y Matthew no va a ser un camino de rosas, que los Grantham van a atravesar problemas económicos (con lo que eso supondrá para la condesa viuda), que Anna y Bates van a seguir separados por las rejas de la cárcel y que los enfrentamientos entre Maggie Smith y Shirley McLaine van a estar a la orden del día. Se avecina drama del intenso.

DEXTER: No he acabado aún de ver la sexta temporada, que me está pareciendo nefasta (se han olvidado de la evolución anterior del personaje, está siendo aburrida y Debra es de lo poco salvable). Pero ya he leído cómo acaba, es decir, con el momento que todos estábamos esperando desde que empezó la serie. Nada más que por eso, la séptima temporada se presenta muy interesante, y hablamos de un punto de partida que los guionistas no pueden ignorar así como así (o no deberían, que ya los conocemos). Además, ¡sale Yvonne Strahovski de Chuck! Pues eso, que ya hay ganas de domingos seriéfilos y Dexter promete volver a ser tan estimulante como hasta hace poco (a mí la quinta temporada sí me gustó).

Por supuesto, también tengo ganas de que vuelvan Parks and Recreation, Modern Family, New Girl, 2 Broke Girls, Revenge, Cómo conocí a vuestra madre (sí, aún me gusta) y seguiré viendo Glee y The Big Bang Theory. Además, Doctor Who ya ha vuelto y empezaré a ver la temporada el próximo domingo por motivos extra-seriéfilos. ¡Que viva el otoño!

martes, 17 de julio de 2012

For your Emmy consideration


Pasado mañana, Kerry Washington (Scandal) y Nick Offerman (Parks and Recreation) anunciarán las nominaciones a los Emmy, los premios más importantes de la televisión. Mucho se ha especulado durante estos meses sobre qué series tendrán su hueco en las diferentes categorías, ya que casi es más divertido intentar adivinar qué sorpresas incluirán los académicos entre las candidatas que esperar a que luego gane tu favorita.

Mientras llega el día, uno puede ser más o menos realista y dejarse llevar más o menos por sus ilusiones. No es descabellado esperar que Homeland, para muchos el mejor estreno del año, tenga una fuerte presencia e incluso que gane, pero a estas alturas ya debemos aceptar que Community o John Noble no recibirán el reconocimiento que merecen por parte de los académicos. Tampoco parece que Emmy Rossum o Justified vayan a colarse en sus respectivas categorías a pesar de que los críticos las reivindiquen con fuerza, y otra que ha dejado de hacer ruido últimamente es Downton Abbey, que este año abandona la categoría de miniserie para competir con los mejores dramas y no parece que tenga demasiadas opciones. En definitiva: ya estamos mentalizados para observar otro monopolio de HBO y AMC (y no entro en si esto es más o menos justo).

Pero bueno, de lo que voy a hablar en esta entrada sobre todo es de The Good Wife. Pocas veces escribo sobre ella porque considero que no sé hacerle justicia a este entramado de personajes con tal dominio del subtexto, pero creo que es una de las mejores series de la actualidad y es sin duda mi favorita. Aunque la tercera temporada no ha sido tan descomunal como la segunda, también ha sido bastante genial y, por tanto, creo que sólo esto ya es motivo de sobra para que la colmen de nominaciones y le caiga algún que otro premio (a Alan Cumming, a Christine Baranski). Pero lo cierto es que me importarían más bien poco los premios si no fuera porque The Good Wife depende de ellos más que ninguna otra serie. Se emite en abierto, en la CBS, y sus audiencias no son malas pero sí de las más bajas del canal, que la sigue renovando por el prestigio que le aporta. Así que, cuantos más Emmys reciba, más posibilidades tendrá Alicia Florrick de ver una quinta temporada.

No negaré que hay muchas otras series de cadenas en abierto que me gustan, pero también es cierto que de momento no necesitan el respaldo de los premios para seguir adelante. Sin saber cómo, Fringe ya tiene asegurada su quinta y última temporada; New Girl ha sido todo un éxito (y Zooey Deschanel y Max Greenfield probablemente estén nominados), igual que Once Upon a Time y Revenge, así que a no ser que decaigan el año que viene su futuro no nos debe preocupar. Sí que puedo pensar que Robert Carlyle y Madeleine Stowe merecen un reconocimiento, pero si no lo tienen, poco importa a efectos prácticos, pues los fans valoramos su trabajo semanalmente y la serie va a continuar emitiéndose.

Así que, señores de los Emmy, tengan compasión del bufete Lockhart & Gardner, y si les gusta tanto parece, voten a The Good Wife para que podamos seguir disfrutado de ella todo el tiempo que sea posible. El matrimonio King ya nos ha dado motivos de sobra para confiar en ellos, los actores rinden siempre al 200% y cada estrella invitada que aparece (y son muchas) da lo mejor de sí. Larga vida, por tanto, a uno de los mejores dramas legales que ha conocido la televisión, y a un reflejo de la política norteamericana mucho más fiel y menos idealista, si se me permite decirlo, del que hizo Aaron Sorkin con El Ala Oeste. Sabemos que cada domingo, en cuanto terminan de ver Once Upon a Time, mandan a los niños a la cama y sintonizan la CBS. Yo también lo haría.

miércoles, 6 de junio de 2012

Meme: Despidiendo la temporada 2011/12


Ahora que ya veo la televisión a ritmo USA, puedo hacer una de las cosas que más envidia me daba años atrás de los blogs seriéfilos: ¡memes! Como este año Adri no se ha animado a lanzar uno para despedir la temporada, LiPooh ha tenido a bien reciclar el que propuso el año pasado, y otros blogueros hemos decidido seguirle, así que ahí va mi repaso a lo que ha dado de sí la temporada 2011/12.

La novata que nunca debió existir: Smash. No ya porque la serie sea mala, sino porque todas las discusiones en torno a ella han sido tan insoportables que la NBC nos habría hecho un favor si hubiera apostado por cualquier otra serie para que fuera su gran éxito de la temporada.

La que ha perdido fuelle: The Big Bang Theory empezó la temporada muy centrada y bastante más divertida que otros años, pero con el paso de los episodios la pereza que me daba ponerme a ver el capítulo semanal iba en aumento y aún tengo los cinco o seis últimos episodios pendientes. Este verano me los quitaré de encima.

La que sigues con más pasión: La temporada ha tenido altibajos y no ha brillado tanto como las anteriores, pero Fringe sigue planteando temas muy interesantes. Además, han sabido enderezar bastante las cosas en su recta final y solucionar los pocos fallos que yo le vi. Ahora que los personajes vuelven en parte a ser quienes eran, sigue siendo mi favorita, y sufro pensando que en diciembre se nos acaba.

La gran decepción: Bones, casi como The Big Bang Theory, empezó fuerte este año con un par de episodios potentes. La nueva “dinámica” de los protagonistas apuntaba maneras, pero al final ha acabado teniendo muchísimos episodios aburridos, con alguno más inspirado a mitad de la temporada. Pero todo bastante olvidable.

La que te ha sorprendido gratamente: 2 Broke Girls. Será una comedia chorra y simple como el mecanismo de un botijo, pero me río a carcajadas con ella. Y mira que los guiones son siempre iguales (dobles sentidos sexuales, humor escatológico...), pero la química entre las dos protagonistas es genial, y los secundarios han ido mejorando bastante.

La que te llamaba mucho pero no seguiste con ella: Vi los primeros siete episodios de Homeland y me parecieron magníficos. Sobre todo el séptimo, el último que vi, que no dejaba muy claro por dónde iba a ir la serie a partir de ese momento. Por eso no entiendo cómo no he terminado de verla todavía para poder unirme a aquellos que dicen que es el mejor estreno del año. Los cinco últimos capítulos son una de mis prioridades veraniegas. Y Alcatraz no sería lo que se esperaba de ella, pero era un procedimental entretenido con un tono muy interesante, y también la dejé a cinco episodios del final.

La cansina: Glee ha sido bastante insoportable este año. Como siempre, vamos, pero en peor. Mención especial a momentos vergonzantes como el milagro de Quinn o el episodio en el que decidieron cantar en español y eligieron grandes éxitos de nuestra cultura como La cucaracha y Bamboleo. Pero bueno, además de irritante, también sirve para echarse una risas con sus WTF? No me voy a quejar mucho cuando la sigo viendo (y una pequeña parte de mí la disfruta).

La miniserie: The Fades tiene un final abierto muy dañino, pero en realidad cierra casi todas las tramas que plantea en sus seis únicos episodios. Me duele menos engañarme a mi mismo tomándomela como una miniserie que como una primera temporada con mucho potencial. Mención aparte a otra joya británica, la perturbante Black Mirror.

La que no pensabas que te gustaría: American Horror Story. Ryan Murphy no es una referencia muy fiable (véase Glee), pero su perturbada cabeza puede producir grandeza pura en géneros como el terror. Mucha demencia que acaba convirtiéndose en un drama consistente (quién lo diría), cientos de homenajes al cine de terror (y a Bitelchús) y Evan Peters y Taissa Farmiga, a los que espero ver en muchos papeles a partir de ahora, en un reparto capitaneado por Jessica Lange, que brilla con luz propia.

La nueva serie que recomiendas: Once Upon a Time puede ser ñoña e infantil a ratos, lo admito, pero las vueltas de tuerca a los cuentos infantiles me han tenido enganchado todo el año, y la recta final de infarto que ha tenido ha sido de lo mejor de la temporada, en mi opinión. Aunque claro, para alabarla como es debido hay que olvidarse de la protagonista, una madre coraje de mentira obsesionada con muchas ideas preconcebidas.

La que sigue en buena forma: The Good Wife sigue siendo uno de los dramas más consistentes, elegantes, bien escritos e interpretados de la televisión. A lo mejor este año no ha sido tan trepidante como el pasado, pero la genialidad, el subtexto y las ganas de aplaudir han seguido estando ahí en cada escena. Emmy para la serie (a mejor drama y mejor comedia) y Emmy para Christine Baransky.

Una nueva con buena pinta: Este verano, The Newsroom, la nueva de Aaron Sorkin, es una cita ineludible. Y ya en otoño habrá que estar atentos a Last Resort, uno de los estrenos que mejor pinta tienen. En trailer anticipa una intriga muy bien conseguida. Y mi lado mamarracho está deseando reencontrarse con Terry O'Quinn y Vanessa Williams en esa especie de American Horror Story de saldo que parece que va a ser 666 Park Avenue.

La cancelación que has maldecido: The Fades. Me repito, pero es que era muy grande.

Ese cliffhanger malo para tu manicura: La recta final mediocre que ha tenido Revenge se nos ha olvidado a todos con ese pedazo de final de temporada. Han dejado 93501857 frentes abiertos.

Un momento para llorar: El Wonderful! Wonderful! con el que nos despedimos de Karen McCluskey en Mujeres Desesperadas. Y que Kathryn Joosten haya fallecido dos semanas después contribuye a que el momento sea incluso más mítico. DEP.

Un momento para reír: La season finale de Cougar Town ha estado sembrada. El momento “I've tried the wine before and... not a big fan” creo que no se me va a olvidar nunca. Y saber qué se hace en caso de empate en las elecciones de Pawnee confirma que a Parks & Recreation no hay comedia que le tosa, salvo Modern Family a veces (“Algún día, tus fans trabajarán para mis fans”).

Una escena memorable: La ducha de Girls. Aunque bueno, en el mismo episodio Marnie y Jessa protagonizan otro momentazo.

El rey de la serie: Aunque Schmidt haya sido para muchos el personaje revelación de la temporada, para mí, Nick Miller es, con perdón de Zooey Deschanel, el rey de New Girl.

#yoconfieso: que vi los dos últimos episodios de House saltándome unos cuantos de los anteriores porque la octava temporada se me estaba haciendo muy cuesta arriba. Pero a mí me gustó mucho el final de la serie, bastante más que al resto de la blogosfera, por lo que he leído.

Tú sobras: Tom de Parks & Recreation y Declan de Revenge deben morir. Entre terribles sufrimientos.

La nueva serie que no veré ni loco: Nunca digas nunca, pero muy bien se tiene que hablar de 1600 Penn y de Malibu Country para que me anime a verlas.

And I will always love you: Olivia Dunham, FBI. Espero que Anna Torv aparezca en todos los episodios de la última temporada, señores de Fringe. Y sí, es una amenaza.