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sábado, 22 de diciembre de 2012

Las 20 películas del año (Parte I)

Este 2012 ha sido, a grandes rasgos, un muy buen año de cine. Tanto es así que he tenido que ampliar la lista que pretendía hacer de mis películas favoritas del año de diez a veinte, y aun así me tengo que dejar unas cuantas que me han gustado mucho en el tintero. No creo que haga falta ni aclarar que es una lista completamente personal, así que sin más dilación ahí va la primera mitad:



La nueva película de Vigalondo utiliza la premisa de ciencia ficción como motor de la historia y poco más, pero poco importa cuando se trata de una comedia muy divertida que además consigue hacerte partícipe de la paranoia de los personajes. La cara de Carlos Areces es en todo momento un poema que provoca carcajadas, y mención especial merece el papel de Miguel Noguera, que suma menos de diez minutos en pantalla y roba la película.



A algunos les resultará ofensivo ver esta comedia musical universitaria entre las mejores películas del año, pero –al contrario que Glee, su referente más directo– la película protagonizada por la carismática Anna Kendrick no tiene nada de mamarracha. Muy entretenida y ácida. Las versiones a cappella de algunos de los temas que más se han escuchado estos últimos años acaban transmitiendo muy buen rollo (ahí radica su mérito).



Peter Jackson volvía a la Tierra Media con una película de tres horazas de duración que adaptaba un tercio de un libro de por sí bastante corto. Polémicas aparte, lo larga que es El hobbit no la convierte en pesada. Al contrario, pura emoción con altas dosis de humor son los ingredientes que la hacen una cinta muy efectiva. Y la escena de los acertijos en la oscuridad con Gollum eleva el resultado final. Que no sea El Señor de los Anillos no significa que sea mala.

17. Looper


Para disfrutar de Looper al máximo hay que obviar dos cosas: el maquillaje chanante de Joseph Gordon-Levitt y los agujeros de guión, que los tiene. Por lo demás, se trata de una película de ciencia ficción muy interesante, con varias escenas potentes, que emociona, demuestra que Emily Blunt vale para algo más que para protagonizar comedias románticas y tiene a Bruce Willis dando todo lo que se espera de él. Ah, y un final muy épico.



Se trata de una modernez pura y dura, con estética colorida, gafas de pasta, personajes deprimidos y para colmo un tocadiscos, que siempre da un toque muy vintage. Sin embargo, no se puede negar que Moonrise Kingdom es muy entrañable y simpática, con un universo muy original que te atrapa desde el primer momento y que hace que te enamores de los personajes. Nadie ha tenido un primer amor así, pero a todos nos gusta creer que sí.

15. Argo


Ben Affleck ya había demostrado en Adiós, pequeña, adiós y en The Town que su cine puede ser convencional, pero él es un director muy solvente. Argo está muy bien dirigida, y consigue lo que se propone: mantenernos en tensión desde el primer minuto hasta el último, con una recta final de infarto. Esto, aderezado con el dúo cómico que forman Alan Arkin y John Goodman y sus puyas a Hollywood, le ha hecho ganarse un hueco en mi lista.



Quvenzhané Wallis es una niña prodigio en esto de la interpretación. Ella sola se encarga de sostener el debut cinematográfico de Benh Zeitlin, y lo hace sin problemas. Una historia de superación personal intimista con altas dosis de crítica social, un relato sobre la fugaz pérdida de la inocencia, el orgullo, el valor y la importancia de que una familia se mantenga unida a la hora de luchar contra la adversidad. Es lenta y cuesta entrar en ella, pero hace falta estar muerto por dentro para que la recta final te deje indiferente.



El hype que se había generado en torno a esta película era inmenso, y estoy convencido de que el nombre de Joss Whedon en el guión tuvo parte la culpa. Aun así, no decepciona en absoluto. The Cabin in the Woods no solo se ríe de los tópicos del género hasta niveles de grandeza que solo había alcanzado la saga Scream, sino que es puro exceso y molonidad en una trama que se hace cada vez más grande hasta estallar al final.



Estamos hablando de una película que busca gustar a todo el mundo (y lo logra). Partiendo de ahí, se agradece que tenga pocos pelos en la lengua al tratar el sexo. Helen Hunt está genial, e intuyo que John Hawkes también (aunque no puedo decirlo con seguridad porque el doblaje criminal que le han puesto en España destroza su interpretación). Una historia esperanzadora y luminosa, de las que se agradece saber que están basadas en hechos reales.

11. Brave


No comparto las críticas a la última película de Píxar, que si en algo flojea con respecto al resto de las de la compañía es en que su premisa no es tan original. Brave es desternillante, con un humor físico que funciona a la perfección, una protagonista que derrocha carisma, una animación tan bien hecha que apabulla, algunas escenas muy inteligentes y un retrato de las relaciones familiares que dista mucho de ser infantil.

jueves, 27 de septiembre de 2012

La cabaña en Roma

Antes de que Woody Allen estrenase el año pasado la excelente Midnight in Paris, que enamoró al público (y a la crítica) y le valió un Oscar al mejor guión original, se había dedicado a hacer películas menos ambiciosas. Si la cosa funciona, Vicky Cristina Barcelona, Conocerás al hombre de tus sueños o Scoop eran comedias (más o menos románticas) impregnadas del personal estilo del director, que no corrían grandes riesgos pero tampoco suponían un bajón de calidad considerable en relación al resto de su carrera. Eran divertidas y estaban hechas para gustar sobre todo a los fans de Allen. Y, lejos de la grandilocuencia de su viaje por París el año pasado, estaba claro que A Roma con amor iba a ser una comedia más estándar, que no por ello mala. Por eso, los palos que ha recibido me parecen desproporcionados.

La película nos cuenta cuatro historias paralelas que se desarrollan en la ciudad de Roma, y su principal atractivo era que el director se ponía de nuevo delante de las cámaras para interpretar a una nueva versión de sí mismo. Y eso, sea cual sea el nivel de la película, nunca falla: Woody Allen está divertidísimo en A Roma con amor (y por suerte también se le ve bien de salud). Es el humor, de hecho, el punto fuerte de la película, que es intencionadamente surrealista (en el sentido literal de la palabra, no en el que utilizamos a menudo para referirnos a las comedias). Obviamente, se le pueden poner pegas: el mensaje que intenta transmitir la historia de Roberto Begnini es tan sutil como una estampida de elefantes, la mezcla de las historias resulta un poco caótica a ratos y el montaje no está muy bien conseguido porque no todas las historias transcurren en el mismo periodo de tiempo. Sin embargo, el personaje de Ellen Page, por ejemplo, es irritante pero muy real, y demuestra que la genialidad no deja de brotar de la mente del cineasta.

A Roma con amor nos habla de la banalidad de la fama, la importancia de la infidelidad, el pseudo intelectualismo, las ensoñaciones y el miedo a la muerte, y sobre todo gustará a los fans del director, mientras que los que no le tienen en especial estima probablemente acabarán odiándola. A mí me pareció bastante recomendable, de todas formas.

La cabaña del bosque es, a su modo, también una comedia. Se ha podido leer y oír mucho en Internet sobre esta original propuesta de “terror”, de la que es mejor no saber mucho antes de verla. Sinceramente me esperaba una parodia del género al estilo de lo que hicieron Bienvenidos a Zombieland, Attack the Block, o la saga Scream con los zombis, las invasiones extraterrestres o los slashers respectivamente, pero eso solo ocurre durante la primera mitad de la película, que se burla de los topicos de manera descarada (y que también tiene un par de momentos bastante frívolos que me sentaron mal).

Pero lo que ha hecho que se hable tanto de la primera película de Drew Goddard como director (aparte de que Joss Whedon participara en el guión) es que con el paso de los minutos se va volviendo cada vez más excesiva, suiendo el tramo final en un estallido de genialidad que, personalmente superó mis expectativas. Evidentemente no da miedo pese al baño de sangre, pero no podemos criticarla por eso, pues ni siquiera creo que lo pretenda (la forma en que aparecen los títulos de crédito es toda una declaración de intenciones). Se pueden decir muchas cosas de La cabaña del bosque, pero lo que está claro es que no es una película olvidable.