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sábado, 23 de febrero de 2013

(Mis) Oscars 2013


Faltan menos de 48 horas para los Oscars, que se entregarán en la madrugada de mañana en el teatro Dolby de Los Angeles. El tiempo con el que se anunciaron las nominadas (hace más de un mes) y lo bien que se han portado las distribuidoras españolas y los académicos piratas han permitido que podamos ver este año todas las películas nominadas. Mañana por la noche estaré en mi cuenta de Twitter quejándome en directo de los premios, con los que seguro no estaré de acuerdo, pero de momento os dejo con mi opinión de las que, según la Academia de Cine, son las películas más importantes del año.

Amor (Michael Haneke)
Cuando esta película austriaca se coló entre las nominadas a mejor película nadie se sorprendió. El respetado director había hecho la que probablemente sea la película más accesible de su carrera, y el resultado es una historia cruel y tierna a partes iguales sobre el mal trago que supone afrontar una enfermedad degenerativa tanto para quien la sufre como para quien comparte ese dolor. Con un estilo calmado y sin artificios de ningún tipo (la película no tiene ni banda sonora), Haneke nos cuenta la historia de amor definitiva y se gana el derecho a titular así su película. El trabajo de los dos protagonistas es asombroso.

Argo (Ben Affleck)
Ya sabíamos que Ben Affleck sabía dirigir gracias a The Town y Adiós, pequeña, adiós, pero la gloria le ha llegado con Argo, este thriller que narra la historia real de cómo la CIA consiguió sacar a seis diplomáticos estadounidenses atrapados en Irán simulando el rodaje de una película ficticia. Argo es emocionante, con un tramo final de infarto, y muy divertida, gracias a ese dúo cómico formado por Alan Arkin y John Goodman. Sin embargo, la cinta palidece en comparación de muchas nominadas este año y la campaña victimista de Ben Affleck, que por lo visto piensa que este año nadie merecía el Oscar a mejor director más que él, me parece desproporcionada.

Bestias del sur salvaje (Benh Zeitlin)
La más peculiar de las nominadas. Me gustó mucho la historia de hushpuppy y la complicada relación con su padre, me interesó mucho el arraigo y el sentimiento de pertenencia de los habitantes de “la Bañera” (el lugar en el que viven y en el que una subida del nivel del mar puede destrozar sus casas) y me fascinó visualmente. La banda sonora es probablemente la mejor del año. Sin embargo, creo que hay cosas que sobran (o que, personalmente, no he entendido). En cualquier caso, si por azares de la vida Zeitlin ganase el Oscar a mejor director sería un premio muy merecido y la mayor alegría de la noche.

Django Desencadenado (Quentin Tarantino)
Tarantino pasándoselo en grande. Eso es Django, una película muy divertida con momentos épicos y unos actores secundarios que brillan con luz propia (no solo Cristoph Waltz y Leonardo DiCaprio, también Saumel L. Jackson). La cinta está plagada de escenas largas en las que la tensión puede explotar en cualquier momento, marca de la casa, y es una de las más disfrutables del año sin duda. Sin embargo, no deja de ser poco innovadora dentro del universo de Tarantino y excesivamente larga, con bajones de ritmo (la última media hora se hace bastante pesada).

Los Miserables (Tom Hooper)
La adaptación del famoso musical llevada a cabo por Hooper funciona a la hora de emocionar. El recurso de los primeros planos y la música en directo es muy efectivo, sobre todo en momentos como el de sobra comentado 'I dreamed a dream'. Sin embargo, la película luce barata y le falta poderío visual en tramos como el de las barricadas. Conforme se va meditando, sus numerosos defectos van saliendo a la luz, aunque no deja de ser una de las películas más inolvidables de la temporada. No me convenció Hugh Jackman, pero Anne Hathaway, Russell Crowe y Samantha Barks me ganaron por completo.

La vida de Pi (Ang Lee)
Mi película favorita de las nominadas y prácticamente del año. Ang Lee consigue lo imposible llevando a la pantalla la novela de Yann Martel, desplegando una cantidad de efectos visuales que la convierten en un espectáculo para la vista, pero no en una nueva Avatar, como la han promocionado. La vida de Pi logra que la historia de un chico y un tigre perdidos en el océano no se haga larga en ningún momento, emociona y transmite un mensaje con el que se puede no estar de acuerdo, pero que impide calificarla de entretenimiento vacío. La mezcla de culturas que vemos en su arranque es magnética y nos engancha rápidamente. ¡Y salen suricatos! ¿Cómo no va a ser genial una película en la que salen suricatos?

Lincoln (Steven Spielberg)
Ya reconocí en la crítica que hice hace un par de semanas las muchas virtudes de Lincoln (sus magníficos actores y un guión efectivo), por lo que en estas líneas me voy a dedicar a comentar lo mucho que la odié. Lincoln es larga, mucho. Y si no fuera porque el presidente se dedica a contar anécdotas kilométricas cada dos minutos duraría la mitad. Es mortalmente aburrida y no genera ningún interés a pesar de que sepamos el final (como sí hacen Argo, Zero Dark Thirty, La vida de Pi, Amor o Lo Imposible), la interpretación de Day-Lewis es muy buena pero distante, con lo cual no me dijo nada, algo de lo que tiene mucha culpa el guión. Objetivamente es buena, como ya dije, pero me pareció insufrible.

El lado bueno de las cosas (David O. Russell)
La película positiva y buenrollera del año. El guión de O. Russell es genial y construye a unos personajes muy entrañables en su locura. Jennifer Lawrence y, sobre todo, Bradley Cooper están geniales en unos papeles que, sí, pueden ser muy agradecidos, pero no todo el mundo habría sabido llevar a cabo. Robert De Niro es un auténtico robaescenas y cuenta con los momentos más divertidos del año. He oído a mucha gente que cree que la película finge ser lo que no es, pero creo que desde el primer momento se nos vende como una comedia romántica que sigue el esquema de las mismas. La diferencia es que El lado bueno de las cosas tiene unos personajes muy interesantes a los que el género no nos tiene del todo acostumbrados.

La noche más oscura (Kathryn Bigelow)
Bigelow, de la mano de Jessica Chastain, nos cuenta en La noche más oscura la obsesión por atrapar al terrorista más buscado de los Estados Unidos; una persecución de diez años que puede llegar a consumir a una persona. El personaje protagonista de la película es, a pesar de su frialdad, muy magnético, y consigue que el viaje no se haga pesado. Ya sabemos cómo acaba la cinta, pero la cantidad de detalles que en ella se revelan es su punto fuerte. No sólo vemos cómo percibía la CIA cada uno de los golpes que atestaba Al Qaeda, sino los métodos poco ortodoxos (y no ausentes de polémica) que emplearon para llegar hasta Bin Laden. La última media hora, a golpe de bombazo, te deja pegado a la butaca con los ojos como platos.

Mis favoritos:
Mejor Película: La vida de Pi
Mejor Director: Benh Zeitlin (Bestias del sur salvaje) o Ang Lee (La vida de Pi)
Mejor Actor: Joaquin Phoenix (The Master) o Bradley Cooper (El lado bueno de las cosas)
Mejor Actriz: Jessica Chastain (La noche más oscura) o Naomi Watts (Lo Imposible)
Mejor Actor Secundario: Tommy Lee Jones (Lincoln)
Mejor Actriz Secundaria: Amy Adams (The Master)
Mejor Guión Original: Mark Boal (La noche más oscura)
Mejor Guión Adaptado: David O. Russell (El lado bueno de las cosas)
Mejor Película de Animación: ParaNorman o ¡Rompe Ralph!
Mejor Pelicula Extranjera: Amour
Mejor Fotografía: La vida de Pi
Mejor Banda Sonora: La vida de Pi
Mejores Efectos Visuales: La vida de Pi
Mejor Montaje: La noche más oscura
Mejor Diseño de Producción: La vida de Pi
Mejor Película Documental: Searching for Sugar Man
Mejor Corto Animado: Paperman

domingo, 20 de enero de 2013

Inyección de entusiasmo

La comedia romántica es un género que ha dejado de funcionar en taquilla. Se ha comentado en muchos medios especializados, y muchos tratan de desentrañar los motivos de esta debacle. El más lógico, bajo mi punto de vista, es que el nicho de público de este género ya no está interesado en revivir la misma tópica historia con distintas caras una y otra vez. Los fracasos del 2012, de hecho, no están necesariamente ligados a una escasez de ideas o talento. El cine indie se está adentrando en el género de manera cada vez menos tímida, generando varios títulos muy originales e interesantes que al menos se esfuerzan en aportar algo a los espectadores más allá de un entretenimiento de usar y tirar. Fijándonos solo el último año, podemos destacar El amigo de mi hermana, Liberal Arts, Safety not guaranteed o Buscando un amigo para el fin del mundo.

Es curioso, además, que justo cuando la supervivencia del género se está poniendo en entredicho, aparezca algo como Silver Linings Playbook y se convierta en la primera película en treinta años que consigue estar nominada a las siete categorías principales de los Óscar: mejor película, dirección, guión, actor y actriz principales y actor y actriz secundarios.

Y antes de verla, guiándonos solo por el tráiler, puede resultar incomprensible. No es que la comedia romántica sea un género despreciado sistemáticamente por los académicos (recordemos que The Artist ganó el año pasado y lo era), pero sorprende que ésta lo sea de manera tan clara y aun así los votantes no hayan tenido reparos en verla (ni en enamorarse de ella). Sin embargo, cuando vemos la nueva obra de David O. Russel (The Fighter), se despejan todas las dudas que podamos tener acerca de su buena acogida, porque es un film muy coherente consigo mismo, que no tiene fallos significativos y no se queda a medias en nada de lo que pretende.

Silver Linings es a su modo una película valiente, que no maquilla su naturaleza mezclándola otros géneros. Centra su historia en un romance entre dos personajes que sabemos en todo momento cómo va a acabar, y que apuesta firmemente por la comedia –de carcajada incluso– sin que esto le impida dibujar unos personajes complejos e interesantes. Tenemos a Pat (Bradley Cooper), que acaba de salir de una institución mental en la que ingresó durante ocho meses por reaccionar de manera violenta a la infidelidad de su mujer, y a Tiffany (Jennifer Lawrence), una joven viuda que se niega a aceptar la muerte de su marido y que utiliza el sexo como método de evasión. Cierra el círculo el padre del protagonista, interpretado por Robert de Niro, con una obsesión compulsiva y altas dosis de superstición que le hacen brillar y ser interesante sin tener demasiados minutos.

Aunque está muy bien escrita, la película no funcionaría si no fuera porque los actores hacen un gran trabajo. Bradley Cooper demuestra que si no ha destacado nunca es porque los papeles que interpretaba no se lo permitían, De Niro está espléndido en uno de sus secundarios más simpáticos y peculiares desde Stardust y Jennifer Lawrence demuestra que no es flor de un día (Winter's Bone), sino que ha llegado a Hollywood para quedarse. Podría perfectamente quitarle el Óscar a Emmanuelle Riva y Jessica Chastain y a mí no me parecería mal.

Y es que El lado bueno de las cosas, como se llama en España, nos lo muestra todo desde un prisma optimista, aunque en absoluto edulcorado. No es derrotista, exalta la vida sin alegorías ni recovecos, invita a levantarse y a afrontar los problemas con un final que inyecta entusiasmo y recuerda un poco a Pequeña Miss Sunshine. Sus personajes absolutamente humanos, con los que se conecta desde su primera aparición, la convierten en inolvidable.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Do you hear the people sing?

Después de dirigir unas cuantas tv movies (para HBO, por cierto) y la modesta The Damned United, de repente Tom Hooper dio el salto a primera división en Hollywood. La Academia decidió que El Discurso del Rey era la mejor película del 2010 y que él merecía el Oscar a mejor director por su trabajo en ella. Acto seguido, Hooper se puso al frente de un proyecto ambicioso donde los haya: la adaptación cinematográfica de uno de los musicales más vistos de la historia del género, Les Misérables, que se nos ha vendido como poco menos que la segunda venida de Jesucristo. Y, por todo esto, me da bastante pena Tom Hooper, un director que en mi opinión es más que competente y que tiene que luchar en todos sus trabajos contra unas exigencias desproporcionadas que pueden acabar minando su futuro como cineasta.


Les Misérables me ha encantado, a pesar de que no es perfecta. Hugh Jackman está bastante mediocre –diría que casi roza el ridículo– como centro absoluto de la película (y por lo que leo por ahí soy prácticamente el único al que le ha dejado frío), los papeles de Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter no empastan muy bien con el resto (aunque a mí me han hecho bastante gracia), la relación entre Marius y Cosette está construida sobre la nada (gajes del género, supongo), algunos números musicales no tienen la fuerza que deberían (el “Look down” con el que arranca es el mejor ejemplo de ello) y la recta final se hace quizá un poco larga. Lo comento en primer lugar para dejar claro que no estoy ciego, aunque sí es cierto que tiendo siempre a pasar por alto los aspectos negativos de las cintas que me gustan.

Y Hooper, al que se ha criticado duramente por su trabajo en Les Misérables, es en primer lugar un gran director de actores, como ya demostró en El Discurso del Rey. Anne Hathaway y su primer plano interpretando “I dreamed a dream” son probablemente el punto álgido de la película. Había mucho revuelo en torno a su interpretación, que ya se antojaba alucinante desde el primer tráiler, pero faltaba ver si superaba las expectativas generadas, y verdaderamente lo hace. Cada minuto que Hathaway sale en pantalla (que son pocos, la verdad) lo aprovecha para mostrar un abanico interminable de registros que dan matices de sobra a la desesperación de Fantine. Sin embargo, no es la única que brilla. Samantha Barks, con un papel aún más secundario si cabe, se convierte en toda una robaescenas, logrando que su personaje nos importe bastante más que Cosette (Amanda Seyfried está simplemente correcta). La actriz lo da todo en “On my own” y vocalmente pasa muy por encima de Seyfried y Redmayne (otro que está más que bien) en “A heart full of love”. Pero la verdadera sorpresa es Russell Crowe. El neozelandés no solo da la talla a nivel vocal (no hay más que verlo en “Stars”), sino que impone con su presencia y deja en ridículo a Jackman interpretando con soltura a Javert y dándole aún más capas de las que el personaje realmente tiene.


La decisión de rodar en una constante sucesión de primeros planos tiene mucho sentido si tenemos en cuenta que la fuerza de Les Misérables radica en las voces en directo. Rodar un musical de esta manera requiere muchísimo esfuerzo, y este trabajo precisamente se ve recompensado con la autenticidad de las interpretaciones, algo demasiado jugoso (y más cuando tienes a tanto actor eficiente) como para no aprovecharlo al máximo. Se nos cuenta la historia de un grupo de personas que lidian con una trágica existencia, por lo que me parece el modo más apropiado de llevarlo a cabo (y, por cierto, a nivel de encuadre estos planos cortos no son nada convencionales). Puede que no se aprovechen tanto los escenarios como podría haberse hecho, pero también es justo por eso por lo que el gran plano general de “Do you hear the people sing?” causa tanta impresión. En contraste con el resto de la película, el estallido de la rebelión deja respirar al espectador y transmite la épica propia del momento, sirviendo de broche final (e impulso a mitad de camino) y clavando Les Misérables en la memoria de todo aquel que se ponga a verla.

La película no es perfecta (había demasiado hype como para que no decepcionara en ciertos aspectos) y Tom Hooper no es el mejor director de su tiempo, pero en mi opinión supera el reto con éxito. Como dato, es la primera vez que veo a la gente aplaudir en una sala de cine.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Las 20 películas del año (Parte II)

Y aquí llega la segunda mitad de mi Top20 cinéfilo del año, que por cierto está hecho habiendo visto sólo lo que las distribuidoras españolas y YIFY-Torrents me han dejado. Probablemente cuando vea Zero Dark Thirty, Los Miserables, ¡Rompe Ralph!, Django Desencadenado o Silver Lingings Playbook piense que se merecían un hueco en este ránking. 



Al principio me pareció una sucesión de WTFs muy divertida; cuando vi por dónde iba creí que iba a ser una gafapastada pretenciosa; y, tras darle vueltas a lo que es (básicamente una oda a la interpretación y al trabajo de ese actor que se dedica al cine por el placer que supone sumergirse en la vida de un personaje), empecé a apreciarla. A ratos es fascinante y a ratos desagradable de ver, y no todos entrarán en su premisa, pero desde luego merece mucho la pena echarle un vistazo. Denis Lavant hace una de las interpretaciones del año.



¿Toros? ¿Peinetas? Sí, el trailer de esta revisión muda y en blanco y negro del cuento de los hermanos Grimm ambientada en la España de los años 20 no auguraba nada bueno. Y lo mas sorprendente de todo es que es buenísima. Emotiva, a ratos cruel (el cuento, bien mirado, también lo era) y muy divertida gracias a los enanitos toreros y a una madrastra interpretada por una Maribel Verdú que se luce en cada escena. Si The Artist era un gran homenaje al cine clásico, ésta además tiene un argumento muy consistente.



Este thriller noruego puede que no invente la pólvora, pero si ha tenido tanto éxito a nivel internacional es porque está muy bien hecho. Headhunters es una eterna huida hacia adelante que consigue contagiar la desesperación y el agobio de su protagonista al espectador, permitiéndose meter un par de giros en la trama que al menos yo no vi venir. Lo más curioso, además, es que lo hace todo sin tomarse nada en serio a sí misma (las técnicas de camuflaje del protagonista son de risa). Una combinación casi redonda de acción, tensión y humor.



Una de las películas independientes más llamativas del año. Como Extraterrestre, la premisa de ciencia ficción con la que arranca es solo una excusa, aunque en este caso, en lugar de para hacer comedia (que también la hay), para tratar temas muy humanos como la necesidad de compañía y comprensión, la búsqueda de nuestro lugar en el mundo y la conexión entre dos personas. Steve Carell y Keira Knightley tienen una química extraña pero creíble. Ya hemos visto mil películas en las que la humanidad sobrevive al apocalipsis, pero ninguna en la que todo el mundo asuma a la vez la muerte.

6. Amor


La vejez, la enfermedad y la perspectiva de la muerte se han tratado cientos de veces, pero nunca de forma tan cruda, tierna y efectiva como lo hace Haneke en esta película. Amor hace más honor a su nombre que la mayoría de los billones de obras artísticas que emplean esta palabra en su título. Porque además de miedo y frustración, la cinta es puro amor. De ese que no muere y persiste cuando la adversidad da la espalda. Todos los premios que le entreguen a Emmanuelle Riva este año serán pocos. #TeamHaneke.



Ang Lee hace un trabajo titánico en la dirección de esta adaptación de la novela de Yann Matel. La vida de Pi es un cuento mágico que te absorbe por completo, que habla de la fe sin imponerla y juega con la dualidad entre realidad y ficción (un tema recurrente en este 2012) para contarnos que a veces poco importa cuál sea la verdad. Un entretenimiento de primer nivel -que no renuncia a la profundidad- y toda una experiencia para los sentidos que no es fácil de olvidar. Ese viaje hacia las profundidades marinas a través de los ojos de Richard Parker es sin duda una de las escenas más majestuosas del año.



Y hablando de trabajos titánicos, aquí tenemos el de J.A. Bayona tratando de recrear el tsunami que azotó el Índico en 2004. Algunas voces acusan a la película de manipuladora, aunque personalmente creo que no había otra forma de contar la historia de esta familia; también se ha dicho que es una vergüenza su “visión supremacista”, pero es obvio que el objetivo no era reflejar la tragedia en su totalidad –y las escenas finales, cargadas de una triste ironía, desmontan estos argumentos–. Lo Imposible es terrorífica, desgarradora y muy potente a nivel emocional. No hay elogios suficientes para el trabajo de Naomi Watts y Tom Holland (toda una revelación), y seguramente encabezaría esta lista si no fuera porque la mitad protagonizada por Ewan McGregor es bastante más forzada.




Esta película fue rodada en apenas 14 días. Normal, por otro lado, cuando lo único que hacía falta era una cabaña y tres actores. ¡Y qué actores! Emily Blunt, Rosemarie DeWitt y el camaleónico Mark Duplass (vi casi seguidas esta película y Safety not guaranteed sin darme cuenta de que las protagonizaba el mismo actor) hacen un trabajo impresionante recreando personas de carne y hueso con las que personalmente logré una conexión descomunal. Es una historia de amor muy pequeña, pero con conflictos de gran repercusión y bastante dolorosa. Verosímil, sincera y muy interesante.




Frankenweenie de Tim Burton jugaba con el terror y planteaba una historia simpática, pero ParaNorman (me niego a llamarla por el inexplicable título español), que a priori tiene un tono parecido, va mucho más allá. Sin dejar de ser una película dirigida a niños, se dedica a reírse de los tópicos del cine de terror y (también y más importante) de muchos comportamientos absurdos de la sociedad desde la óptica de un niño. El protagonista tiene además una personalidad trabajada (no es el típico niño friki sin amigos) y los secundarios tienen un carisma innegable. El humor de la película no es simplemente de sonrisas, sino de carcajada limpia (el personaje de la hermana es desternillante), y me parece muy interesante que tenga tan pocos tabúes. La película de animación del año y también la comedia del año.



Hay muchos motivos por los que En la casa me parece la mejor película del 2012. Tuve la suerte de poder disfrutar de la obra de teatro antes de verla, y me parece que la película, a pesar de ser más explicativa que el material original, le añade ciertos matices a la historia consiguiendo que sea mucho más oscura y perturbadora, lo que hace que su grandeza no sea sólo mérito de una obra previa. Como Holy Motors y La vida de Pi, esta película juega con la realidad y la ficción tejiendo una telaraña en la que es imposible determinar en qué punto acaba una y empieza otra. Cada uno de los secundarios tiene una personalidad que permite tocar muchísimos temas, todos mirados desde el prisma de un protagonista que no tiene importancia en sí mismo sino en la medida que su presencia afecta a los que le rodean. La relación que entabla con su profesor, que sabe que el juego en el que está participando no puede derivar en nada bueno pero sigue adelante, es bajo mi punto de vista lo más estimulante que ha dado el cine este año. En la casa me agobió, me provocó risas nerviosas, me implicó, me dejó sin aliento y me dio ganas de aplaudir. Todo junto.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Las 20 películas del año (Parte I)

Este 2012 ha sido, a grandes rasgos, un muy buen año de cine. Tanto es así que he tenido que ampliar la lista que pretendía hacer de mis películas favoritas del año de diez a veinte, y aun así me tengo que dejar unas cuantas que me han gustado mucho en el tintero. No creo que haga falta ni aclarar que es una lista completamente personal, así que sin más dilación ahí va la primera mitad:



La nueva película de Vigalondo utiliza la premisa de ciencia ficción como motor de la historia y poco más, pero poco importa cuando se trata de una comedia muy divertida que además consigue hacerte partícipe de la paranoia de los personajes. La cara de Carlos Areces es en todo momento un poema que provoca carcajadas, y mención especial merece el papel de Miguel Noguera, que suma menos de diez minutos en pantalla y roba la película.



A algunos les resultará ofensivo ver esta comedia musical universitaria entre las mejores películas del año, pero –al contrario que Glee, su referente más directo– la película protagonizada por la carismática Anna Kendrick no tiene nada de mamarracha. Muy entretenida y ácida. Las versiones a cappella de algunos de los temas que más se han escuchado estos últimos años acaban transmitiendo muy buen rollo (ahí radica su mérito).



Peter Jackson volvía a la Tierra Media con una película de tres horazas de duración que adaptaba un tercio de un libro de por sí bastante corto. Polémicas aparte, lo larga que es El hobbit no la convierte en pesada. Al contrario, pura emoción con altas dosis de humor son los ingredientes que la hacen una cinta muy efectiva. Y la escena de los acertijos en la oscuridad con Gollum eleva el resultado final. Que no sea El Señor de los Anillos no significa que sea mala.

17. Looper


Para disfrutar de Looper al máximo hay que obviar dos cosas: el maquillaje chanante de Joseph Gordon-Levitt y los agujeros de guión, que los tiene. Por lo demás, se trata de una película de ciencia ficción muy interesante, con varias escenas potentes, que emociona, demuestra que Emily Blunt vale para algo más que para protagonizar comedias románticas y tiene a Bruce Willis dando todo lo que se espera de él. Ah, y un final muy épico.



Se trata de una modernez pura y dura, con estética colorida, gafas de pasta, personajes deprimidos y para colmo un tocadiscos, que siempre da un toque muy vintage. Sin embargo, no se puede negar que Moonrise Kingdom es muy entrañable y simpática, con un universo muy original que te atrapa desde el primer momento y que hace que te enamores de los personajes. Nadie ha tenido un primer amor así, pero a todos nos gusta creer que sí.

15. Argo


Ben Affleck ya había demostrado en Adiós, pequeña, adiós y en The Town que su cine puede ser convencional, pero él es un director muy solvente. Argo está muy bien dirigida, y consigue lo que se propone: mantenernos en tensión desde el primer minuto hasta el último, con una recta final de infarto. Esto, aderezado con el dúo cómico que forman Alan Arkin y John Goodman y sus puyas a Hollywood, le ha hecho ganarse un hueco en mi lista.



Quvenzhané Wallis es una niña prodigio en esto de la interpretación. Ella sola se encarga de sostener el debut cinematográfico de Benh Zeitlin, y lo hace sin problemas. Una historia de superación personal intimista con altas dosis de crítica social, un relato sobre la fugaz pérdida de la inocencia, el orgullo, el valor y la importancia de que una familia se mantenga unida a la hora de luchar contra la adversidad. Es lenta y cuesta entrar en ella, pero hace falta estar muerto por dentro para que la recta final te deje indiferente.



El hype que se había generado en torno a esta película era inmenso, y estoy convencido de que el nombre de Joss Whedon en el guión tuvo parte la culpa. Aun así, no decepciona en absoluto. The Cabin in the Woods no solo se ríe de los tópicos del género hasta niveles de grandeza que solo había alcanzado la saga Scream, sino que es puro exceso y molonidad en una trama que se hace cada vez más grande hasta estallar al final.



Estamos hablando de una película que busca gustar a todo el mundo (y lo logra). Partiendo de ahí, se agradece que tenga pocos pelos en la lengua al tratar el sexo. Helen Hunt está genial, e intuyo que John Hawkes también (aunque no puedo decirlo con seguridad porque el doblaje criminal que le han puesto en España destroza su interpretación). Una historia esperanzadora y luminosa, de las que se agradece saber que están basadas en hechos reales.

11. Brave


No comparto las críticas a la última película de Píxar, que si en algo flojea con respecto al resto de las de la compañía es en que su premisa no es tan original. Brave es desternillante, con un humor físico que funciona a la perfección, una protagonista que derrocha carisma, una animación tan bien hecha que apabulla, algunas escenas muy inteligentes y un retrato de las relaciones familiares que dista mucho de ser infantil.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Votando en los People's Choice Awards

Los críticos son unos pedantes, los académicos unos viejos... La solución, si queremos que nuestras películas y actores favoritos sean reconocidos, está delante de nuestras narices: ¡los People Choice Awards! Los premios a través de los cuáles los espectadores, que somos quienes verdaderamente importamos, podemos expresar nuestras opiniones. Así que me dispongo a votar:


¡Luego dirán que la ciencia ficción es un género minoritario! Hay nominadas para todos los gustos: si somos romanticones (Spiderman), si nos va más un crudo dramón (Los juegos del hambre), si preferimos épica medieval (Blancanieves y la leyenda del cazador)... Tanta calidad junta hace que tarde un rato en decidirme, pero al final me decido por Blancanieves, que sufrí mucho con Kristen Stewart.


¡Por fin una vía de escape a la tiranía de Daniel Day-Lewis! El maquillaje de Johnny Depp en Sombras Tenebrosas en un combate a muerte contra la caracterización de Joseph Gordon-Levitt en Looper. ¡Esto sí es una categoría interesante! Aunque me decanto por Channing Tatum, que el drama humano que vive en Magic Mike lo merece.


Las interpretaciones más sufridas del año. ¡Ríete tú de Emmanuelle Riva! Voto por Mila Kunis porque es una auténtica robaescenas en Ted.


¡AAAAAH, VIEJAS! ¡Qué susto! Voto por Maggie Smith que todavía tiene ese punto de madurita interesante.


Un momento... ¡si son las mismas nominadas que en mejor película! ¡Y me han quitado a Blancanieves! ¿Ahora qué hago?


Joder, me partí de risa con Qué esperar cuando estás esperando, pero teniendo en cuenta que Sombras tenebrosas es la mejor película de la filmografía de Tim Burton no puedo votar por otra.


Channing Tatum es un gran actor, está claro, pero se le da mucho mejor el drama. Además, estando nominado Adam Sandler los demás no tienen opciones.


Iba a votar otra vez por Mila Kunis, pero han elegido la mejor foto que tenían de Jennifer Aniston y está irresistible.


¡Qué gran año de cine! Me sobra un poco Argo, pero por lo demás un nivelazo. Paso de categoría sin votar porque soy incapaz de decidirme entre Cuando te encuentre y Todos los días de mi vida. ¡Cómo lloré!


Vale que en Cuando te encuentre Zack Efron no está al nivel de su intepretación en High School Musical 2, pero de lo que no cabe duda es de que es un actorazo. Para él va mi voto.


Otra vez las mismas nominadas que en mejor película y otra vez falta Blancanieves. ¡Si seguro que hacen segunda parte! ¿Por qué no la han metido? En fin, hay que reconocer que Madagascar sigue en plena forma, así que para ella va mi voto.


El triángulo amoroso de Los Juegos del Hambre es uno de los más tensos que se han visto en el cine últimamente. Saltaban chispas.


Ay, qué penica los fans de Harry Potter que ya se les ha acabado la saga y no han dicho nada de remakes, ni precuelas, ni nada. Me solidarizo y les voto (aunque todos sabemos que Crepúsculo es mejor).


Uf, ¡menos mal que aquí se han acordado de Glee! Me cabreé mucho cuando el año pasado no la nominaron a los Emmy y sí a la chorrada esa de Girls.


Voto por Gossip Girl, obviamente. ¡Ay, no estoy preparado para que se acabe!


A Melissa & Joey solo le falta Salem para ser perfecta.


No entiendo qué hace aquí nominada The Walking Dead, la verdad. Voto por Pretty Little Liars, que cada año está mejor escrita. (Y menos mal que no han nominado a Mad Men, ¡qué pesadez!)


En esta categoría no voto, que todas las series son muy malas.


La adrenalina que descargo viendo Navy: Investigación Criminal no se paga con dinero.


Ay, y lo que me río yo con Chris Colfer en Glee no es ni medio normal. No como con el soso de Ty Burrell.

En serio, no sé qué hace la gente prestando atención a los Oscar todos los años, que siempre premian películas que no ve nadie. ¡El año pasado le dieron el premio a una película muda en blanco y negro, en pleno siglo XXI! De vergüenza, en serio. Aunque bueno, los People's Choice tampoco son perfectos: este año se han olvidado de Dos hombres y medio y Project X.