martes, 9 de abril de 2013

La insoportable levedad de Draper

Spoilers del arranque de la sexta temporada.

Si hace un año me hubieran dicho que iba a tener tantas ganas de que volviera Mad Men me habría reído mucho. Con lo que me cuesta adentrarme en las series lentas, la de Matthew Weiner me daba una pereza tremenda, pero este verano, tras pasar de la segunda temporada, empecé a apreciar los matices de cada uno de los personajes y comencé a enamorarme de la mayoría. La excepción, sin embargo, es Don Draper.

Mad Men, aunque desde el año pasado haya introducido el miedo a la muerte como tema central, siempre ha intentado contarnos que en los sesenta todo el mundo aparentaba ser feliz pero nadie lo era, y lo que me gusta de la idea es que no es exclusiva de la época, sino más bien universal. Sin embargo, esta infelicidad es mucho más fácil de entender cuando hablamos de las mujeres (ya sea en el ámbito laboral como Peggy y Joan, o viéndose relegadas a comparsas de sus maridos como Betty, Trudy y Megan). También se puede entender lo desgraciado que es Pete Campbell, que viene arrastrando muchas frustraciones y la vida no deja de golpearle, o el miedo a la vejez y la muerte de Roger Sterling, que es a Mad Men lo que la condesa viuda de Grantham a Downton Abbey.

Pero Don, que es un hombre blanco de clase alta, empresario de éxito, guapo, inteligente y con el mundo a sus pies, también es infeliz. Supongo que Weiner nos quiere contar que todo esto no llena ciertas carencias y que arañar la felicidad no es tan fácil, pero no puedo evitar que me moleste dado el comportamiento del protagonista, sobre todo después de descubrir en el arranque de esta sexta temporada que ya ha empezado a ponerle los cuernos a Megan sin importar lo independiente y al mismo tiempo buena esposa que pareciera el año pasado.

En el fondo me gusta que Megan se haya convertido en otra muñeca rota de Don Draper, como le ocurrió a Betty, porque puede que así la gente empiece a entender un poco mejor a la primera esposa de Don, a la que muchos trataron de arpía por su comportamiento en la tercera temporada (que en mi opinión era poco más que una reacción a la acción de Draper). Megan parece conforme en su posición de “mujer de”, y la escena de las fotos deja claro que tener trabajo no la ha protegido de que Don la convenza de que su única misión en la vida es girar a su alrededor.

Lo que también me gustó del episodio fue que Betty tuviera bastantes minutos en pantalla. El año pasado su presencia se limitó por el embarazo de January Jones y muchos afirmaron a la ligera que su personaje no tenía importancia en Mad Men, cuando a mí ella y Pete me parecen los más interesantes. La trama de Roger Sterling, por su lado, demuestra una voluntad de ahondar un poco más en el personaje y sacarlo de los one liners a los que lleva dedicándose exclusivamente en las últimas temporadas. Aun así, faltaron Pete y Joan, dos piedras angulares de la serie. Estoy seguro de que su mayor presencia habría aligerado el episodio doble con el que arranca la temporada, que se hizo un poco pesado.

En cuanto al recurso de que Don no hable durante los ocho primeros minutos, demuestra una vez más el enfoque de semidiós que le da la serie, y además no funciona porque en muchos casos su silencio queda forzadísimo y no le hace parecer tan profundo como él mismo (y Weiner) cree.

2 comentarios:

Daniela dijo...

Concuerdo contigo en muchísimos aspectos, primero tampoco hubiera creido que estaría ansiosa esperando el estreno de Mad Men 6 la verdad es que es una serie que no me llamaba la atención, me la recomendaron y quedé prendada. Del episodio de estreno lo que más me gustó fue ese silencio de Don, me gustó tanto que hasta me desesperó, creo que tiene acostumbrada a la audiencia a que sea el dios y se hace necesario que esté, que diga algo, que grite, lo que sea, pero su silencio mata y creo también que fue un mensaje del director para explicar este vacío que Don está sintiendo al creer que va a perder a Megan. Yo tengo sentimientos encontrados por Betty Draper a veces la odio y a veces la amo, pero creo que todo lo que pasó está justificado primero por el matrimonio con Don y después por todos esos problemas que la empiezan a agobiar, sin duda me parece uno de los personajes más importantes de la serie me encanta poder verla, Pete...bueno es igual es despreciable pero necesario para darle ese toque a todo lo que pasa en sterling Cooper, y aunque extrañé a Joan y a Peggy, creo que me dejó con muchas incognitas este episodio, pensé que tendría más potencia, pero lo sentí pesado y al final como un episodio más no como un inicio de temporada. Yo sólo espero que Megan y Don no terminen, me gusta el equilibrio que él tenía al principio y creo que ella le hace bien pero bueno habrá que ver, aunque mi apuesta es a que Don y Betty envejecerán juntos, quizás como amigos no como esposos pero uno al lado del otro.

Diego Martínez Fernández dijo...

Yo también creo que el hecho de que Betty siga en la serie significa que tarde o temprano su camino y el de Don se van a cruzar.

A mí también me gustaba el equilibrio de Megan y Don al principio, pero en este arranque parece que Don la ha absorbido por completo, así que yo espero que huya mientras pueda.