
El domingo acabó en HBO Girls,
uno de los estrenos que ha dado más que hablar esta midseason.
Lo hizo con un episodio atípico, desconcertante, divertido,
dramático a ratos y en cierto modo realista. En otras palabras,
Girls se despidió al
mismo nivel al que ha estado durante estos diez primeros episodios de
apenas media hora, que se han hecho francamente cortos. Un buen
nivel. Y os lo dice alguien que al principio era bastante escéptico.
Mientras
que hubo quien supo ver desde el primer momento la genialidad de un
producto diferente y realista a la par que ácido, a mí el piloto de
la comedia creada, protagonizada, producida y guionizada por Lena Dunham (que
es algo así como la nueva Tina Fey o el nuevo Louis C.K.) me dejó
tan indiferente como suelen hacerlo los pilotos de la HBO. Sin
embargo, la corta duración hizo fácil el darle una segunda
oportunidad (como me pasó con la difunta How To Make It In
America) y pude ver cómo el
segundo episodio, con sus bromas sobre abortos y con los primeros
trazos que definirían a los secundarios, aumentaba su calidad
exponencialmente.
Molestó desde el
primer momento que Hannah, la protagonista, declarara que quería ser
la voz de su generación, porque en cierto modo identificamos
personaje con creadora, y pensamos que es lo que Lena Dunham
pretendía. Y no íbamos muy desencaminados, para qué engañarnos:
el tono cómico y que no sea una serie especialmente cara no quita
que Girls sea un proyecto ambicioso. Detrás del absurdo y de
varias frases geniales se encuentra la intención real de retratar a
una generación, la de aquellos que no saben exactamente qué quieren
hacer con su vida y cómo van a conseguirlo.
Los personajes, por
otro lado, lo tenían todo para caer mal: Hannah, la protagonsita, es
tan narcisista que cree que un relato que ha escrito en diez minutos
en el autobús es digno de ser escuchado y aplaudido y que diez
páginas de su proyecto de libro deberían ser suficiente aval para
que sus padres la sigan manteniendo un par de años mientras lo
termina. Marnie, la segunda en discordia, es egoísta y piensa que
sus problemas son mas complejos y por tanto requieren más atención
que los del resto. Adam se nos presentó como poco menos que un
depravado sexual. Jessa, como una inconsciente bipolar que no
necesita más de un segundo para tomar una decisión importante. Y
Shoshanna, llena de inseguridades, podía ser verdaderamente
insoportable cuando se ponía a hablar sin parar de cosas en las que
ni ella misma creía, pero que había leído en libros de autoayuda.
Sin embargo, el
buen guión que ha salido de las manos de Lena Dunham ha hecho que
todos acaben cayéndonos bien en mayor o menor medida. Dunham, de
hecho, ha sido muy inteligente dibujando su personaje principal como
alguien torpe, sometido a humillaciones y vejaciones prácticamente
en todos los episodios (y ella no ha tenido miedo al ridículo a la
hora de interpretarlo), de tal manera que es difícil tacharla de
egocéntrica a pesar de que Hannah roba minutos y minutos de los
episodios mientras que Jessa y Shoshanna, con mucho potencial,
quedaban reducidas a meros alivios cómicos. Por eso, aunque es cierto que ella ha acabado siendo el personaje más antipático, a ratos parece
que Girls debiera llamarse en realidad Hannah.
Es uno
de los pocos fallos que se le pueden achacar a unos guiones que, a través de
las frases autocompasivas de Marnie (“Sometimes being inside my own head is so exhausting that it makes me cry”) y Hannah (“So any mean thing someone's gonna think of to say about me? I've already said to me, about me, probably in the last half hour”), el relativismo moral de Adam y Jessa y la obsesividad de Shoshanna, han sabido representar y parodiar de manera ácida a una generación perdida y llena de inseguridades sin que los que pertenecemos a ésta no sintamos ofendidos, sino más bien identificados. Por eso, no se puede hablar de Girls como una serie pretenciosa, sino como una ficción ambiciosa que consigue lo que pretende. Lena Dunham se cree muy guay, y da rabia, pero no podemos reprochárselo, porque casi siempre lo es.
2 comentarios:
Encaja muy bien con la propia Hannah/Lena que ella robe minutos al resto.
Buena entrada!
Por eso digo que mucho no se le puede reprochar demasiado. Desde luego, 'Girls' es una serie muy coherente. Y muy buena.
Gracias por el comentario :)
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