martes, 19 de junio de 2012

El plan de Lena Dunham


El domingo acabó en HBO Girls, uno de los estrenos que ha dado más que hablar esta midseason. Lo hizo con un episodio atípico, desconcertante, divertido, dramático a ratos y en cierto modo realista. En otras palabras, Girls se despidió al mismo nivel al que ha estado durante estos diez primeros episodios de apenas media hora, que se han hecho francamente cortos. Un buen nivel. Y os lo dice alguien que al principio era bastante escéptico.

Mientras que hubo quien supo ver desde el primer momento la genialidad de un producto diferente y realista a la par que ácido, a mí el piloto de la comedia creada, protagonizada, producida y guionizada por Lena Dunham (que es algo así como la nueva Tina Fey o el nuevo Louis C.K.) me dejó tan indiferente como suelen hacerlo los pilotos de la HBO. Sin embargo, la corta duración hizo fácil el darle una segunda oportunidad (como me pasó con la difunta How To Make It In America) y pude ver cómo el segundo episodio, con sus bromas sobre abortos y con los primeros trazos que definirían a los secundarios, aumentaba su calidad exponencialmente.

Molestó desde el primer momento que Hannah, la protagonista, declarara que quería ser la voz de su generación, porque en cierto modo identificamos personaje con creadora, y pensamos que es lo que Lena Dunham pretendía. Y no íbamos muy desencaminados, para qué engañarnos: el tono cómico y que no sea una serie especialmente cara no quita que Girls sea un proyecto ambicioso. Detrás del absurdo y de varias frases geniales se encuentra la intención real de retratar a una generación, la de aquellos que no saben exactamente qué quieren hacer con su vida y cómo van a conseguirlo.

Los personajes, por otro lado, lo tenían todo para caer mal: Hannah, la protagonsita, es tan narcisista que cree que un relato que ha escrito en diez minutos en el autobús es digno de ser escuchado y aplaudido y que diez páginas de su proyecto de libro deberían ser suficiente aval para que sus padres la sigan manteniendo un par de años mientras lo termina. Marnie, la segunda en discordia, es egoísta y piensa que sus problemas son mas complejos y por tanto requieren más atención que los del resto. Adam se nos presentó como poco menos que un depravado sexual. Jessa, como una inconsciente bipolar que no necesita más de un segundo para tomar una decisión importante. Y Shoshanna, llena de inseguridades, podía ser verdaderamente insoportable cuando se ponía a hablar sin parar de cosas en las que ni ella misma creía, pero que había leído en libros de autoayuda.

Sin embargo, el buen guión que ha salido de las manos de Lena Dunham ha hecho que todos acaben cayéndonos bien en mayor o menor medida. Dunham, de hecho, ha sido muy inteligente dibujando su personaje principal como alguien torpe, sometido a humillaciones y vejaciones prácticamente en todos los episodios (y ella no ha tenido miedo al ridículo a la hora de interpretarlo), de tal manera que es difícil tacharla de egocéntrica a pesar de que Hannah roba minutos y minutos de los episodios mientras que Jessa y Shoshanna, con mucho potencial, quedaban reducidas a meros alivios cómicos. Por eso, aunque es cierto que ella ha acabado siendo el personaje más antipático, a ratos parece que Girls debiera llamarse en realidad Hannah.

Es uno de los pocos fallos que se le pueden achacar a unos guiones que, a través de las frases autocompasivas de Marnie (“Sometimes being inside my own head is so exhausting that it makes me cry”) y Hannah (“So any mean thing someone's gonna think of to say about me? I've already said to me, about me, probably in the last half hour”), el relativismo moral de Adam y Jessa y la obsesividad de Shoshanna, han sabido representar y parodiar de manera ácida a una generación perdida y llena de inseguridades sin que los que pertenecemos a ésta no sintamos ofendidos, sino más bien identificados. Por eso, no se puede hablar de Girls como una serie pretenciosa, sino como una ficción ambiciosa que consigue lo que pretende. Lena Dunham se cree muy guay, y da rabia, pero no podemos reprochárselo, porque casi siempre lo es.

2 comentarios:

Pieman815 dijo...

Encaja muy bien con la propia Hannah/Lena que ella robe minutos al resto.
Buena entrada!

Diego Martínez Fernández dijo...

Por eso digo que mucho no se le puede reprochar demasiado. Desde luego, 'Girls' es una serie muy coherente. Y muy buena.

Gracias por el comentario :)